En todos los once de Septiembre de esta vida, para las maestras, este poema…
¡Oh! Dulce maestrita
hoy termina el ciclo escolar
me olvidare de restar y sumar
pero a vos no te he de olvidar.
¡Ay! dulce maestrita
quizá nunca más te veré
me olvidare de escribir y leer
pero a vos jamás te olvidare.
Como olvidar tu ternura
como olvidar tus regaños
tu doctrinar tan peculiar
sin tabúes sin engaños.
Como olvidar tu rostro
ríspido por el enfado
pero luego sonreías
y eras sol en día nublado.
Como olvidar tu entrega
esa vocación de enseñar
que actitud te enaltece
eres el ejemplo a imitar.
Como olvidar tus consejos
tus charlas tan culturales
me será difícil, ya lo creo
es que soy muy sensible, tu sabes.
Es que fuiste casi mamá, sabes
te brindaste siempre con cariño
te me quedaras en el alma
en mi ser puro de niño.
Cuando llore o este muy triste
y me nublen los ojos las lagrimitas
para consolarme pensaré en ti
tierna y dulce maestrita.
Y al momento de despedirme
sintiendo emocionar mi corazón que palpita
no te diré adiós, me suena cruel
te diré “hasta mañana maestrita”
Autor: Tito Rosales
Frase afín: La buena maestra no solo te brinda sus conocimientos, sino también su ternura y cariño que en ti perduran por siempre…