Hecho cierto.
Mataron a mis perritos
A mis leales compañeros
Al negrito y al amarillo
Los envenenaron sin peros
A los que me acompañaron siempre
A mis divinas mascotas
Los mataron injustamente
Dejándome el alma rota
Eran los pobrecillos
Dos perritos tan fieles
Andaban con constancia tras mis pasos
Maravillosos seres
Esto lo vio todo el pueblo
fue testigo la gente
de todo el cariño que me brindaban
estos perritos diariamente.
Pero el hacer malvado
Del humano malhechor
Termino con la existencia
De estos dadores de amor
Los vi morir “pobrecitos”
Sin poder hacer nada
En sus bocas las babas
Abundantemente se amontonaban.
“amarillo” te vi temblar
Muriéndote envenenado
Se te fue la vida en minutos
Quedaste sobre el pasto tirado
“Negrito Querido”
Te encontré agonizando
Que feo fue verte así
Muriéndote babeando
Llame al veterinario
Pero ya era tarde
El doctor no pudo evitar
El hecho cobarde
Se fueron nomás
Mis perritos laderos
Yo les agradezco de corazón
El amor que en vida me dieron.
Compartí tanto con ellos
Todos mis días
Por eso esto es para mí
Una total herejía.
“Eran mis Perritos”
¡Y me hicieron tan feliz!
Por eso no merecían ellos
Terminar así
Ahora me siento desamparado
Casi solo al andar
Solo mi “perrita luna”
Camina conmigo a la par.
Quien mato a mis perritos? Alguno de mis vecinos, si
Dios seguro lo ha visto
Y le hará rendir cuenta
Por este hecho ilícito………….
Autor: Tito Rosales.